sábado, octubre 1, 2022

La empresa distribuidora de oxígeno GASPRO, cuya presencia de servicios se encuentra en varios países de la región centroamericana, está siendo vinculada en un caso de corrupción por una contratación de proceso cuestionado dentro del Hospital General San Felipe en Tegucigalpa, Honduras.

La institución de salud otorgó el contrato del servicio, de forma directa a la empresa, sin un proceso de licitación debido; pese a que las leyes hondureñas establecen procesos que a simple vista no fueron seguidos de forma correcta y dicho proceso no se encuentra público en el portal de transparencia del gobierno hondureño.

Debido a esta inconsistencia la empresa podría caer en incumplimiento de contrato si sus proveedores en otros países como México caen en escasez, de ahí la importancia de que los países cuenten con sus propias plantas de oxígeno para cumplir con la demanda generada por los enfermos de COVID19.

El verdadero peligro de esta situación y es a lo que se enfrenta el Hospital San Felipe es que el abastecimiento de oxígeno depende de la importación del producto. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada cinco pacientes con covid-19 requerirá oxígeno. En casos severos, esto aumenta a tres de cada cinco. La OMS agregó que algunos hospitales han aumento su demanda de oxígeno entre cinco y siete veces los niveles normales debido a la afluencia de pacientes con enfermedades graves y críticas.

GASPRO no cuenta con una planta de oxígeno en ninguno de los países que opera por lo que estará sujeto a la disposición de sus proveedores. Esto pone en peligro la vida de aquellos usuarios que se encuentran conectados a un respirador a causa de un posible desabastecimiento o cualquiera de las situaciones mencionadas anteriormente.